domingo, 7 de abril de 2013

Los 25 años de "Pateando Piedras", el disco clave de Los Prisioneros

Julio Osses
Invierno de 1986. La presión era enorme para el trío Los Prisioneros, y el
mánager Carlos Fonseca se había encargado de dejarlo claro apelando a una vieja
máxima del negocio del rock : Para hacer el primer disco, las bandas de rock
tienen toda la vida; para hacer el segundo, tienen pocos meses. En cierta forma,
la enorme demanda por conciertos de Los Prisioneros en todo Chile les estaba
pasando la cuenta, y sólo era posible recurrir a los trayectos de la carretera
para que Jorge González hiciera lo suyo, como compositor titular del grupo.
"Cuando pienso en 'Pateando Piedras', evoco algo provinciano, limpio, y
especialmente me acuerdo de Concepción, porque gran parte de esas canciones se
hicieron mientras tocábamos en el sur", narraría más tarde Jorge González en el
libro "Exijo ser un héroe: la Historia (real) de Los Prisioneros" (2002).

"Yo quería que la tapa del disco fuera la foto de un campo verde, enorme,
donde nos viéramos nosotros tres muy chiquititos caminando a lo lejos. Así se lo
hice saber a Carlos (Fonseca), pero en el sello (EMI) rechazaron la idea, porque
dijeron que iba a parecer un disco de Los Huasos Quincheros", recuerda en esas
mismas páginas el líder de los sanmiguelinos, quienes por primera vez contaban
con la confianza de una discográfica multinacional en su carrera, gracias a la
inédita cifra de 20 mil copias que el casete "La voz de los 80" logró facturar
en poco más de un año.

Paradójicamente, fue precisamente el rasgo opuesto a esa bucólica visión
campestre de Jorge González, lo que daría el primer impacto a los seguidores que
esperaban una continuidad sonora del crudo garage rock del disco debut del
grupo, y en cambio se encontraron con una sorprendente colección de canciones
pop con tintes electrónicos y pulcritud sonora, que el musicólogo Juan Pablo
González considera como el disco esencial y un punto de inflexión en la carrera
de la banda. "Marcó un puente sonoro en los años 80, desde una sonoridad
artesanal, donde prevalecían la lana de los chalecos chilotes y las guitarras
arpegiadas, hacia este mundo new wave , de sonidos tecnológicos y textos
clarísimos, donde no había cabida a las metáforas y a la agenda política de la
época", opina González.

Lalo Ibeas, líder del grupo Chancho en Piedra, también opina que fue muy
arriesgado para Los Prisioneros "haber hecho su segundo disco cambiando
radicalmente el sonido de la banda, pasar de guitarras al estilo The Clash, al
sonido de los sintetizadores, y así y todo seguían sonando como Los
Prisioneros".

Cristián Heyne, productor musical detrás de artistas como Supernova y Javiera
Mena, cree que en "Pateando Piedras" se encuentra una de las canciones mejor
logradas del repertorio del trío. "'Muevan las industrias' es una canción única.
Hay una oscuridad allí, una solidez sonora que no se puede encontrar en ningún
otro grupo chileno", analiza el músico y periodista. Juan Pablo González
coincide: "Es una canción clave, porque finalmente Chile nunca más se volvió a
perfilar como un país de desarrollo industrial importante, y en cambio optamos
por la exportación como fuente principal de ingresos. Así, 'Pateando piedras'
quedó como testimonio de una sociedad que ya no existe y que plasma una época
muy tradicional en que veíamos la modernidad en cosas tan sencillas como el
vagón de metro ultralimpio que ilustra la carátula".

Con una batería programable, prestada por el grupo los Pinochet Boys, y un
set de instrumentos nuevos donde destacaban tres sintetizadores marca Casio, una
guitarra Fender y una batería electrónica Simmons, el trabajo en el disco
'Pateando Piedras' comenzó en los últimos días de junio de 1986, cuando Santiago
recién se reponía del intenso temporal que desbordó el río Mapocho. El
lanzamiento del disco en el Estadio Chile, en noviembre de ese año, fue un
evento inédito para el rock chileno, que agotó dos funciones seguidas y sentó un
nuevo precedente en materia de sonido e iluminación.

Un cuarto de siglo después parece irrelevante el enorme parecido de "El baile
de los que sobran" con "Everything Counts", de Depeche Mode, y en cambio
prevalece imperecedera la ácida crítica social de ese mismo himno generacional,
y otras canciones como "Quieren dinero". Algunos años más tarde, Jorge González
confesaría que "Pateando Piedras" es un disco que no lo dejó conforme, porque le
parece "cerebral y hecho a la rápida". Quién sabe si fue esa misma espontaneidad
lo que Juan Pablo González subraya como "esa creatividad desde la precariedad,
tan sencilla como el ladrido de un perro, o el sonido de un balón de gas, que
retrató a la sociedad chilena tan genuinamente".

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